OPINIÓN. Energía renovable de media escala: una decisión estratégica para la industria boliviana

Por: Esteban Justiniano, Gerente Comercial de Solaria

Después de varios años en los que el desarrollo de energías renovables en Bolivia avanzó a un ritmo más prudente que el observado en otros países de la región, el Decreto Supremo N° 5549 introduce un punto de inflexión. Y no es un cambio menor. Es una señal regulatoria que puede convertirse en una palanca real para dinamizar inversión privada en energía.

El nuevo marco permite la generación distribuida de media escala hasta 6 MW, habilitando a empresas e industrias a producir su propia energía renovable e incluso inyectar excedentes a la red bajo ciertas condiciones. Traducido al idioma empresarial: autonomía energética sin precedentes, escudo ante el inminente incremento tarifario y una oportunidad para mejorar competitividad.

A lo largo de los años, en conversaciones con líderes de empresas de distintos rubros, corroboramos que la energía siempre fue vista como un gasto fijo inevitable. Hoy empieza a consolidarse como una variable estratégica.  Este decreto llega en un momento particularmente sensible. Las empresas están cuidando caja, optimizando procesos y midiendo cada inversión con lupa. Justamente por eso, la posibilidad de instalar proyectos renovables de hasta 6 MW es una decisión financiera con retorno medible.

Desde Solaria, como sector privado y empresa líder en soluciones energéticas solares, vemos con buenos ojos esta señal. Porque la diversificación de la matriz energética no se logra únicamente con grandes plantas estatales; también se construye con empresas, industrias, agroindustrias, centros logísticos y parques empresariales generando su propia energía limpia.

Hay además un elemento fundamental que vale la pena mencionar. La generación distribuida fortalece el sistema eléctrico, reduce presión sobre la red y disminuye riesgos ante contingencias. En términos simples, mejora la seguridad energética del país, que recientemente fue declarada en situación de emergencia y que hoy exige soluciones urgentes.

El desafío ahora es pasar del decreto a un reglamento y posteriormente al megavatio instalado. Un decreto no transforma la matriz energética por sí solo. La transformación ocurre cuando hay inversión, ejecución técnica impecable y visión de largo plazo.

Ahí es donde entramos las empresas del rubro solar. En Solaria contamos con la capacidad técnica y financiera para convertir este nuevo marco en proyectos viables: desde la ingeniería y estructuración hasta el financiamiento y la puesta en marcha de sistemas de generación renovable de mediana escala.

Bolivia puede acelerar su transición energética sin sacrificar competitividad. Y eso no es solo una buena noticia ambiental; es una buena noticia económica.